CÓMO SUPERAR LOS MOMENTOS DIFÍCILES

Últimamente, he estado pensando en los momentos en los que sentía dificultad en mi vida y no sabía cómo iba a superarla. Los momentos en los que me sentía abrumada y no veía cómo salir de ahí. Los momentos en que surgían situaciones difíciles tras situaciones difíciles y no conseguía ver las lecciones que me traían.

 

He estado pensando en ti... si te encuentras en uno de esos momentos en los que no sabes cómo vas a lograrlo, dónde no puedes encontrar la lección y dónde a lo mejor ni crees que la situación vaya a mejorar. He estado pensando en cómo llegué a donde estoy y qué podría decirte sobre este lugar. Y amiga quiero decirte que...

 

...estoy donde estoy porque dejé de buscar las respuestas con mi mente y comencé a escuchar el dolor en mi corazón.

 

Estoy donde estoy porque hice un compromiso inquebrantable con mi camino interno. No sería honesto decir que siempre he estado dispuesta a ver el lado positivo de las cosas. La verdad es que creé mucho de mi propio dolor resistiéndome a mi propio crecimiento. Estaba apegada a la vida tal como la conocía (tal y como la sociedad me había llevado a entenderla) y estaba inconscientemente aterrorizada porque no sabía si sería capaz de encontrar una perspectiva mejor, una vida mejor para mi desde ese enfoque.

 

Pero el aferrarme a mis creencias no me estaba llevando a ningún lado. Estaba estancada. Año tras año, todo seguía igual o peor.

 

Así que sufrí mucho mucho más de lo necesario... pero está bien porque ese sufrimiento me permite hoy ayudar a personas como tú, personas que han estado donde yo he estado y que quieren más para sí mismas. 

 

Llegué a donde estoy ahora porque nunca me rendí.

 

Cuando tuve momentos difíciles, hice todo lo posible para sentir la profundidad de mi dolor tantas veces como fuera necesario hasta que obtuve la sabiduría de la experiencia. Me empujé más allá de mi zona de confort, al lugar donde mi voz era temblorosa, donde me arriesgué a sentir vergüenza por compartir quién soy. 

 

Encontré las herramientas que me ayudarían e hice el trabajo interno.

 

Dejé ir mucho, pero me aferré a la idea de aprender a amarme incondicionalmente, tratarme con respeto y hacer lo que sea necesario para honrar los deseos de mi alma.

 

Hay muchos momentos en los que parece que no lo vamos a lograr, pero lo hacemos. Si te detienes entonces, si te rindes y te adormeces, no llegarás al lugar donde sabes que has dado un paso adelante. Todo será igual. Tu vida será una montaña rusa sobre la cual tu no tendrás ningún control. 

 

Pero cada vez que estás dispuesta a atravesar las creencias falsas que tienes sobre ti misma y honrar la esencia de quién eres, estás creando una nueva forma de ser en ti misma. La cuestión es que se necesitan muchos, muchos de estos momentos para crear una nueva forma de sentir y ser. No es instantáneo pero no debes postergarlo más, no desperdicies más días de tu vida viviendo una realidad formada por las ideas de otros, no por las tuyas.

 

Mantente comprometida contigo misma. Te lo prometo, vale la pena.

 

Y para llegar a esto tan solo tienes que comprender que tu no eres solo tu mente y tus pensamientos. Ellos son solo una parte de ti. Tu esencia es un lugar vasto, tranquilo donde todo es. Si has meditado alguna vez, a lo mejor sabes de lo que te estoy hablando. 

 

Debemos aprender a soltar la fuerte identificación que tenemos con lo externo. Tu eres quien eres por como has crecido, quienes eran tus padres, familiares, amigos, profesores, etc. pero serías muy diferente si tus circunstancias hubieran sido otras. Tu no eres (tu nombre), esa es un producto construido a base de ideas y creencias desde tu nacimiento. Tu eres mucho mucho más. 

 

Y cuando la vida parece que puede contigo, ese es el mejor momento para volver a dentro y darte cuenta de que tu mente crea esa identidad, esos pensamientos, esas emociones, esa realidad de ahí fuera pero tu, tu esencia no es nada de eso. Cuando te das cuenta de esto, puedes tomar distancia y ver que igual que creaste ese pensamiento de angustia, tristeza, frustración o lo que sea que estés sintiendo también puedes dejarlo ir, que en realidad no es importante.

 

La vida no es más que una película que se refleja en la pantalla de nuestra mente. Tu puedes decidir en que poner tu atención y en que dejar pasar porque no te trae nada bueno. Tu decides.

 

Acuérdate de esto la próxima vez que entres en una pelea con alguien o sientas algún tipo de emoción fuerte. Para un momento, siente esa emoción pero no te identifiques con ella. Tu no eres esa emoción. La emoción es energía en movimiento nada más que ha sido producida por un pensamiento con el cual estás identificada (Por ejemplo: “él me ha dicho algo que me duele”... pero ¿a quien le duele? Le duele a tu personalidad, a tu identificación con tu personaje pero si te distancias y entiendes que eso no es todo lo que tu eres, deja de tener importancia y puedes relajarte. Además comprendes que lo que el otro dice es desde su propia incapacidad de arrojar consciencia sobre sus pensamientos y emociones y eso te producirá compasión). Deja a tu emoción ser, siéntela, desidentifícate de ella y verás como se marcha sola. 

 

Recuerda que los momentos difíciles pasan pero pasan mejor y más rápido si te enfrentas a tus propios pensamientos y emociones.

 

Cuando lo dejas ir desde dentro, los problemas fuera desaparecen.

 

Si quieres aprender las herramientas que yo utilizo para soltar mis creencias limitantes, las creencias que me crean emociones negativas y que me solían llevar a pensar que mi vida no podría mejorar dado que yo no tenía ningún control, te invito a que hagas click aquí.

 

 

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